QUE JAVIER CERCAS ES DE DERECHAS, LO INTUIAMOS; QUE MIQUEL ICETA VAYA POR EL MISMO CAMINO, TAMBIÉN.

Me parece erróneo molestarnos cada vez que Javier Cercas profiere una frase hiriente en contra del independentismo. Es verdad que la última es de órdago: resulta que se sintió peor el 1 de octubre de 2017 que estos largos y aciagos días de pandemia. En realidad, el problema no es que lo diga, sino que seguro que es verdad. Cercas se siente mal ante todo lo que suponga un ataque al orden establecido español. Y, tras la transición, no ha habido mayor ataque a ese orden que el 23-F, las acciones de ETA y la ruptura catalana. Más aún, algunos dirigentes políticos de la derecha (incluyendo aquí a ciertos “barones” del PSOE) no han dejado de señalar que la lucha pacífica por la independencia de Cataluña es mucho peor que todo lo otro.

 

No. Cercas dice y siente esas cosas, no porque sea antiindependentista. Al fin y al cabo, no estar de acuerdo con la lucha por crear un nuevo Estado catalán (Catalonia is not Spain, ya sabéis) es absolutamente legítimo. Cercas dice y siente esas cosas porque es un ser dócil con el poder. Que se jacta de su docilidad, de pertenecer a un sistema donde la desigualdad social está inscrito en sus esencias. Que se siente orgulloso cuando el rey de España le elogia públicamente por huir "de la equidistancia entre Estado de Derecho y quienes pretenden destruirlo" (Felipe VI dixit). Se siente tan orgulloso que, siendo un tipo cultivado, no le hace ver a “su majestad” que cuando el estado de derecho se transforma en un derecho del estado en perseguir, apalear y enjaular a los disidentes (sean estos dos millones o dos mil) acaba siendo una dictadura camuflada por la acción de tipos como Marchena, Llarena, Lamela & cia.

 

Cercas es un inmovilista, atrapado en la bondad de la Transición. En una entrevista lo dejaba muy claro. Le preguntan:

“Tus últimos dos libros, Las leyes de la frontera y Anatomía de un instante, se sitúan en la etapa de la Transición.

¿Qué tiene esta época que le atrae tanto?"

 

Y él responde, categórico (lo subrayo para que no quepa ninguna duda):

 

"Es el origen de casi todo, para mí y para este país.”

Habéis leído bien: para Cercas la Transición es el origen de todo. Y cuál es ese origen prodigioso? Que Juan Carlos, el Borbón primero, recibiera los mandos del estado español por indicación directa de Francisco Franco, el fascista. Para Cercas la democracia no es el origen de nada; como para Iceta, para el que antes que la opinión del pueblo, se encuentra la legalidad vigente constitucional, la cual emana de aquel origen prodigioso —fascista o postfascista— que Cercas venera como algo trascendente.

 

En realidad, Cercas no tiene la culpa de esa incomprensión respecto a sus posiciones políticas sumisas y fieles al ordeno y mando del régimen anterior. Digo que no tiene la culpa porque somos nosotros quienes mal interpretamos aquel despegue virginal de su carrera literaria: su Soldados de Salamina, leído sin la premisa de que el autor es uno de los nuestros, se convierte en un canto melancólico a favor del falangismo que representa el protagonista, Rafael Sánchez Mazas. Por eso, Miralles, el supuesto contrapunto democrático de la novela, acaba siendo un personaje tan desvaído; a Cercas el que le gusta es el otro. Lo cual se corrobora en una novela posterior suya, El monarca de las sombras, que yo no he leído, lo confieso, la salud es lo primero, pero de la que el historiador Francisco Espinosa dejó un diagnóstico contundente: “Javier Cercas blanquea de nuevo el fascismo”.

 

En fin, que dejemos a Cercas en su neofalangismo. Allá él y todos sus aduladores. Más preocupante resulta que Miquel Iceta, dirigente de un partido presuntamente socialista, presuntamente catalán y presuntamente democrático, imbuido del mismo odio que Cercas por todo aquello que pueda romper la herencia de Franco, en la que él vive tan bien desde hace tantos años, comparta un mensaje oprobioso en el que se menosprecian las muertes y el dolor causado por la pandemia… parece que ese dolor es poca cosa si tipos como Cercas o Iceta lo comparan con la “amenaza separatista”, lo digo en un lenguaje que los neofalangistas entienden a la perfección.

 

  1. Salva Montell
    | Respon

    Minguet tens més raó què un Sant

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *